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Notas De Scottsdale

No tuve la oportunidad de ver por televisión la gran Victoria de Puerto Rico sobre los Estados Unidos el pasado sábado, pero por mi teléfono móvil pude seguir cada lanzamiento. Hay una parte de mí que me gustaría estar ahí. Pero si no voy a jugar no tiene sentido que desaproveche el trabajo del entrenamiento. Esa es mi prioridad principal, prepararme para la temporada. Me sentí muy orgulloso de ver a mi hermano Yadier y el resto de los muchachos jugar bien. Se puede ver que se están divirtiendo.

Si tuve la oportunidad de ver el juego de Yadier contra Holanda la semana pasada. Conecto doble de 2 carreras en la octava entrada cuando la escuadra boricua perdía 1-0. Cuando Yadier llego a la segunda base, apunto al cielo en tributo a nuestro padre. Fue muy especial para mí ver ese gesto. Cuando hable por teléfono con él, me dijo que había visto al lanzador un día antes cuando jugaban contra la Republica Dominicana y observo que estaba lanzando muchos sliders. Así que cuando estaba bateando, espero un slider.

Una de las pequeñas sorpresas del entrenamiento ha sido Randy Johnson. Yo sabía que era un profesional y un guerrero, y claro, eso es lo que he visto hasta este momento. Lo que no me esperaba es lo amigable que es. Yo pensé que era una persona que era solitaria, pero es todo lo contrario, le encanta hablar de béisbol y esta disponible para que los lanzadores jóvenes le hagan todas las preguntas que deseen.

El joven Madison Bumgarner es uno de esos lanzadores que esta observando con mucho cuidado a Randy Johnson. Quiere aprender todo lo que puede del futuro miembro del salón de la fama y este pasado fin de semana Bumgarner se vio muy bien. Se metió en problemas temprano pero se pudo salir y encontró su control. Tiene un gran repertorio. Es zurdo que tira strikes. Tiene un gran cambio de velocidad y me gusto lo que vi.

Jamie y yo estamos ansiosos de mudarnos a nuestra nueva casa para esta temporada, una casa en Lafayette con piscina y sauna, mesa de billar y con un teatro para ver películas. El año pasado vivimos en San Francisco pero porque mis hijas pasan mucho tiempo con nosotros durante el verano, vimos la necesidad de rentar una casa con todas las comodidades.

Las niñas estuvieron con Jamie y yo este pasado fin de semana en Scottsdale, pese a que el equipo de soccer de Kelsey tenía juego de campeonato en Yuma. Me sentí mal por ella que no pudo participar en el juego y mas con todo el trabajo que realizo, pero como padre que adora a sus hijas, me sentí muy orgulloso que escogió estar conmigo.

El viernes en la noche las niñas nos acompañaron a Jamie y a mí a la cena del equipo en el Hotel W en Scottsdale. Se vistieron como nunca antes y se vieron muy hermosas. El pelotero favorito de las niñas en si pelotero favorito también, Pablo Sandoval. Los padres de Pablo volaron desde Venezuela y están de visita aquí en Scottsdale por primera vez. Jamie y yo los hemos hecho parte de nuestra familia. Los hemos tenido de visita, hemos cenado juntos y los estamos paseando.

En las próximas dos semanas, mi mama nos estará visitando y nos ayudara a empacar para mudarnos a nuestra casa en Lafayette. La acaban de operar de cataratas así que tiene que reposar un poco antes que el doctor le de la luz verde para viajar en avión. Todavía esta de luto por la muerte de mi papá, pero tenemos una familia muy grande y amigos en Puerto Rico que la acompañan. Yo le llamo todas las mañanas cuando voy en camino al estadio y después la vuelvo a llamar cuando voy de regreso a la casa.

Antes de despedirme, me gustaría pedir una oración para mi tía, la hermana de mi papa. Esta luchando contra el cáncer y los doctores la han enviado de regreso a casa. Dicen los doctores que ya no hay nada que ellos puedan hacer. Todos estamos muy tristes y estamos rezando que no sufra más.

Mi Primer Recuerdo

Gracias por todas sus palabras de apoyo sobre mi hit 1,000. Como le dije a los reporteros, esto es algo muy especial para mí. Yo nunca debí de llegar a las Grandes Ligas, mucho menos durar tanto para lograr 1,000 hits.

Al menos eso fue lo que otras personas pensaron de mí.

Pero siempre pienso que el béisbol siempre ha estado en mi sangre.

Cuando regreso al primer recuerdo de mi vida, es en el diamante de un campo de béisbol.

Tenía con cuatro o cinco años de edad. Mi papá, también con el nombre de Benjamín, era un segunda base de un equipo de béisbol amateur en Puerto Rico, en el pueblo de Utuado. Era un hombre pequeño, pero a mí se me hacía un gigante. Fuerte. Poderoso. Nuestra pequeña casa de dos cuartos, de ladrillos y techo oxidado estaba llena de sus trofeos de béisbol.

En este día que me recuerdo, me pasé todo el juego en el dugout. Estoy seguro de que fue la primera vez que mi papá me dejó que me quedara con él y los otros hombres. Me recuerdo que el juego iba lento y estaba en la décima entrada. El dugout estaba callado. Todos se miraban cansados y agotados por el calor y la frustración de no poder terminar el juego.

Mi papá agarró un bate, en preparación para su turno de batear. “Voy a conectar un jonrón al jardín izquierdo,” dijo. “Todos nos iremos a casa, ya estoy cansado de este juego.”

En el parque el jardín izquierdo parecía que estaba a un millón de millas. El jardín derecho estaba más cerca, el cual mi papá quizás podría alcanzar. Además, era bateador zurdo. Su poder era al jardín derecho.

“No, no,” le dijo uno de sus compañeros de equipo. “¡Ve a al jardín derecho! ¡Es mas corto!” “Me esta lanzando afuera,” le dijo mi papá. “Tengo ir al izquierdo.”

Luego camino a la caja de bateo y se preparó para batear. Y como bien dijo mi papá, le tiraron afuera. Y le hizo swing.

La pelota tomó vuelo en dirección del jardín izquierdo. Se fue levantando. El jardinero izquierdo corrió hacia atrás. Luego la pelota empezó a descender. El jardinero corrió más rápido. Apenas fuera del alcance del jardinero, la pelota pego arriba de la cerca y se fue al otro lado.

Jonrón.

Me recuerdo ver a mi papá correr las bases, con la sonrisa más grande en su cara. Salté del dugout gritando y saltando con el resto de sus compañeros.

“¡Deténganlo! ¡Alguien deténganlo!”Gritaba mi mama desde los asientos, segura de que me iban a pisotear.

Mi papá llego al plato y en medio de toda la celebración, me levanto y me sentó en sus hombros.

Esa es la escena de apertura de mi vida. Un parque de pelota. Un dugout. Y el heroísmo de mi papá.

Yo pensé que había algo mágico en ese terreno en forma de diamante, que entre esas líneas blancas cualquier cosa es posible.

Y todavía lo pienso.

Jugador De La Semana

Mi prioridad es “cachar” así que no me gusta hablar mucho de batear. Pero últimamente ha sido difícil evadir el tema.

Yo he tenido rachas buenas al bateo antes pero nunca una como la que tuve hace una semana. Fue increíble. Para repetir el resumen que anuncio Major league Baseball cuando fui nombrado l pelotero de la semana: mi promedio de bateo fue .652 (15 de 23) con seis dobles y nueve carreras impulsadas para la semana que termino el 25 de mayo, agregándole un promedio de envasarme de .654 y de slugging de 1.043.

Me gastaría poder decirles el porque un pelotero se calienta al plato. Solamente sucede. La pelota se ve mejor. Es difícil poder ponerlo en palabras, porque obviamente, tu vista no se mejora. Talvez algo se mueve en tu cerebro que te permite (por un tiempo limitado) enfocarte más. Yo no lose. Lo único que se es que mis ojos por alguna razón podían ver la pelota mejor cuando salía de la mano del lanzador.

Aquí esta la segunda parte de estar en una buena racha: cuando la pelota te llega, sabes con exactitud que hacer con ella.

En cada turno al bate siempre tengo un plan, que depende con quien esta lanzando y la situación del juego, etc. Y esto es lo mismo ya sea que este en una buena racha o no. Pero cuando las cosas marchan bien, ejecutas tu plan a la perfección todo el tiempo. Te llega el lanzamiento que esperas y le pegas como quieres.

Y por supuesto que el éxito crea confianza. Así que cuando las cosas andan bien te relajas. No presionas. No intentas de pegar un cuadrangular cuando solo necesitas un imparable. Llegas al plato con la mentalidad que nadie te puede vencer o sacar fuera.

También estoy conciente que una parte de una buena racha tiene un elemento de suerte. Se me presentaron buenos lanzamientos para pegar. No me estaban lanzando con mucho cuidado. No me estaban sacando. Tuve la oportunidad de responder y de mantener bateando.

Me ayudo que parte de la gira fue en Miami. Me encanta ese clima. Es el clima de mi niñez en Puerto Rico.

Algunas personas me preguntaron si tenia alguna superstición para mantener la racha, como no cambiarme los calcetines o tomar practica de bateo con un coach en particular. Yo no creo en las supersticiones, así que enfrente el día como siempre lo hago.

Esta noche nos enfrentamos a los Mets y estamos anticipando una victoria emocionante como la de ayer (domingo). Todavía me siento invencible en el plato. Todavía pienso que nadie me puede sacar. Aunque me saquen, yo se que estoy haciendo swing mejor y veo la peloto bien.

Es todo por ahora. Me dio gusto contestar sus preguntas así que no dejen de hacerme preguntas. En un futuro contestare más.

Como siempre, gracias por leer y apoyar a mis compañeros y a mí. Nos da gusto verlos en el parque.